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Alex Blanch: «El diseño no solo aporta valor agregado, sino que es estructural para el negocio»

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Posted by patagoniacreative on 21 mayo, 2018 – 9:27 am
Filed under Marketing

Un cambio radical. El mundo del diseño ha dado un giro copernicano. Como disciplina ya no se plantea el desarrollo de un nuevo producto como un fin en sí mismo, sino que mira ese producto como medio para un fin más ambicioso: mejorar la vida de las personas en su entorno buscando el mínimo impacto en el medioambiente. Alex Blanch, diseñador y músico catalán, asegura que lo importante no es el tipo de producto que se crea sino el destinatario del mismo. «El diseño hoy se entiende de una forma mucho más interconectada e interdisciplinaria que hace una década. El profesional debe tener una mirada de 360 grados. No basta con las buenas ideas; hay que ser capaz de conducir procesos complejos como son los de innovación. No se puede pensar en clave de diseñadores gráficos o industriales. Debemos entender de manera más completa las necesidades de la gente en sus entornos y saber por qué medios conseguir una mejora de sus condiciones de vida sin lastimar el ambiente».

Con esta perspectiva en la cabeza, Blanch se animó a lanzar este año la flamante Licenciatura en Diseño en la Universidad de San Andrés. Con una formación transversal los alumnos profundizan en áreas técnicas, científicas, económicas de empresa, artísticas y humanas. «Un diseñador debe saber muchas cosas de varias áreas del conocimiento, para poder armar proyectos viables tanto en el mundo real como virtual», sostiene.

Y ofrece ejemplos. Para remodelar una plaza barrial, un proyecto de diseño puede abarcar múltiples tareas y perspectivas. Primero, conversar con los usuarios de la plaza (ancianos, lectores, estudiantes que se juntan a almorzar) y realizar luego intervenciones que mejoren su uso y actividad, como reubicar a los comerciantes en sitios con mejor circulación, disponer eficientemente sus stands, con espacios protegidos de la lluvia. Diseñar una nueva zona de bancos para los amantes de la lectura, donde se logre más intimidad y recogimiento; organizar bancos en círculo para que los jóvenes que almuerzan allí puedan conversar mirándose a la cara; disponer de lugares donde apoyar la vianda. Y las ideas siguen.

Las motivaciones humanas

«Se requieren herramientas etnográficas complejas»

«Los estudios de marketing suelen recoger datos cuantitativos a través de encuestas masivas con preguntas genéricas. Estos datos cuantitativos hoy son insuficientes para entender a la gente. Se requieren herramientas etnográficas más complejas, conocimientos más profundos de las motivaciones y conductas humanas para diseñar proyectos. Por ejemplo, si una entidad bancaria quiere lanzar una tarjeta de crédito para mujeres de entre 25 y 35 años, deberá preguntarles primero por sus formas de vida, sus prioridades de compra, sus gustos emergentes, el uso que piensan darle, la frecuencia con que piensan utilizarla, qué tipo de reparo tienen en el caso de que decidan no emplearla. Necesitamos indagar con mayor profundidad y buscar el costado más humano. Luego por supuesto, pensar con qué narrativa se comunicará el acceso a la tarjeta, a través de qué canales se publicitará, para finalmente diseñarla y pensar el aparato visual con el cual se hará conocida».

Lo innovador

«El diseño se ejerce de manera coral»

«Ya no se trata de crear objetos bellos; el diseño no está solo vinculado a lo visual, sino que un diseñador 360 grados (como le gusta llamarlo) debe conocer las herramientas y metodologías del pensamiento estratégico de un proyecto. Y trabajar codo a codo con ejecutivos y técnicos para gestar procesos que lleven a buen puerto negocios de innovación. Hoy el diseño se ejerce de manera coral y compleja, y es una parte estructural en el armado de un negocio».

Sector público y privado

«El campo laboral es amplísimo»

«Estos diseñadores están dotados de una formación más transversal.

«En el ámbito público, en laboratorios gubernamentales interesados en desarrollar herramientas para fomentar la participación ciudadana; o agencias dedicadas al gobierno digital y transparente (donde se brinda información sobre procesos administrativos, posibilidad de contactarse con autoridades y ofrecer sugerencias). También en entes vinculados al mejoramiento del espacio público.

«En Chile son habituales los cabildos de vecinos», a través de los cuales se busca conocer la opinión de la gente antes de implementar un proyecto. Esto requiere por ejemplo, diseñar el evento (el cabildo), pensar cómo se va a comunicar, en qué lugar se hará, cómo se presentarán los temas, con qué protocolo, quién hablará y de qué. Son todas acciones y decisiones propias de los diseñadores de servicio público ( public designer). Su fin es doble: mejorar la gobernabilidad por un lado y la vinculación entre gobierno y ciudadanía por otro.

En el ámbito privado, el campo es inmenso. El diseñador con esta formación transversal es conocedor de las herramientas y metodologías del pensamiento estratégico y no solo de la ejecución de productos.

En el caso de Airbnb, por ejemplo, fue clave la injerencia de un diseñador. Este emprendimiento digital comenzó como un proyecto muy bien diseñado desde el punto de vista técnico y funcional. Pero no voló hasta que no se encontró una fórmula para considerar una dimensión clave: la confianza.

Los cinco puntos básicos de publicidad en radio para Pymes

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Posted by patagoniacreative on 18 diciembre, 2017 – 2:34 pm
Filed under Mundo, Negocios, Tendencias

Una de las grandes decisiones que debes tomar como empresario, dueño de una Pyme, antes de que termine 2017 es incluir el rubro “Publicidad” en tu plan de negocio 2018.

Sabemos que muchas veces es un reto justificar la asignación de presupuesto para este tema, pero si tú ya estás decidido y consideras que vale la pena esta inversión, entonces debes tener claridad en tu objetivo y empezar a trabajar en tu plan de acción para obtener los resultados esperados y sobre todo, un excelente retorno de inversión.

Si después de un análisis de medios, resulta que la mejor opción es invertir en publicidad en radio por la penetración, cobertura, frecuencia, alcance y tarifas que ésta ofrece, te recomendamos tomar en cuenta estos cinco básicos de publicidad en radio:

1. Asesoría de un experto en radio: si bien es cierto que tú eres el experto en lo que a tu empresa se refiere y conoces todas las fortalezas de tus productos y/o servicios, necesitas un asesor de radio que te ayude a definir los objetivos y el racional de una campaña publicitaria y desarrolle la estrategia adecuada para tu negocio. No se trata de colocar spots, menciones, entrevistas, controles remotos u otros productos al azar. Se debe seguir una lógica que permita que los productos radiofónicos sugeridos sean los ideales.

2. Elección de estaciones de acuerdo al target: parte del trabajo que debes realizar con tu asesor es definir las estaciones idóneas para tu campaña. Para esto, debes tener muy claro el target al que tus productos/servicios están dirigidos; pueden ser jóvenes universitarios, profesionistas con alto poder adquisitivo, padres de familia, etc. El hacer un análisis de las mejores estaciones también ayudará a definir el o los productos radiofónicos de los que se puede hacer uso para que la campaña tenga el impacto deseado.

3. Definición del tipo de campaña: si tu interés es, por ejemplo, lanzar un nuevo producto, habrá que desarrollar una campaña en donde se informe de la salida del producto, lo que es y para lo que sirve. Existen campañas para cada necesidad, las hay de expectativa, informativa, posicionamiento, promocional, etc. Así que tu asesor de radio puede proponerte la más adecuada tomando en cuenta la información que tú le hayas compartido. Teniendo claridad en este punto, ahora debes, considerar el…

4. Mensaje: debe ser claro y sencillo. Deja a un lado frases rebuscadas o con tecnicismos que dificulten que tus clientes potenciales entiendan el mensaje. En el mensaje se deben destacar las ventajas competitivas de tus productos o servicios. Aquí te aconsejamos plantearte las preguntas ¿por qué debería comprar este producto o contratar este servicio? ¿qué es lo que lo hace diferente de su competencia?

5. Creatividad: y por último, pero no por ello menos importante, sé creativo. Busca impactar/ innovar/ cuestionar/ informar con el mensaje. Imagina un diálogo claro y emotivo entre dos amigos que hablan de lo importante que es para ellos la seguridad de su familia y por ello, acuden al Servicio Mecánico Torres para que revisen los frenos de sus autos. Las posibilidades son infinitas y siempre habrá alguna que sea la indicada para que tus clientes fidelizados o potenciales sigan adquiriendo tus productos o contratando tus servicios.

Recuerda que ya diste un gran paso al decidir invertir en publicidad en radio, ahora es tiempo de que la aventura empiece y nosotros en Grupo Acir, estamos a tus órdenes para cualquier apoyo que necesites.

El 31% de las compras digitales, inicia en un dispositivo y terminan en otro

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Posted by patagoniacreative on 9 abril, 2017 – 9:59 pm
Filed under Marketing, Negocios

Una investigación de Crieto revela que una de cada tres transacciones en línea están haciéndose a través del uso de varios dispositivos.


Criteo, la empresa de tecnología de marketing de desempeño, presentó el informe sobre el Estado del Comercio digital mediante el uso de diversos Dispositivos para finalizar las compras.

El estudio, realizado en la segunda mitad de 2016, reflejó el crecimiento de la tendencia en el mundo acerca del uso de diversos dispositivos (Cross-Device) para finalizar una compra online. Así, durante el año pasado, cerca del 31% de las compras online se ejecutaron mediante el uso por parte de los clientes de varios dispositivos para ejecutar la compra, muchos de ellos iniciando la vista del producto en un equipo de escritorio, portátil y ejecutando la compra en un Smartphone, Tableta o viceversa.

Pero este importante paso en los cambios de hábito de compras online de los clientes, al usar diversos dispositivos para sus compras en línea, no esta siendo mayormente analizado en las empresas de comercio electrónico y éstas, parece que aún no están detallando ese punto, que les brindaría la oportunidad de determinar y mejorar las plataformas de comercio digital de que disponen para facilitar las compras de sus clientes y así impulsar sus ventas.
En la investigación de Criteo se revela también que, hoy día, una de cada tres transacciones en línea están haciéndose a través del uso de varios dispositivos, pero las empresas de comercio electrónico siguen pensando que todas están ejecutándose en una sola plataforma y es un error.
Por ello, el análisis en esta investigación busca concientizar a los minoristas acerca de la importancia de la profundización en la compresión del comportamiento de sus consumidores a través del uso de diversos dispositivos para ejecutar una compra y, en ese sentido, comiencen a alinear estrategias de marketing para maximizar el retorno de inversión e impulsar las ventas.

Nuevos patrones de compra online

El informe de Criteo también revela el nuevo comportamiento en los patrones de consumo online, siendo uno de los más importantes el cambio de sólo tener un dispositivo y una plataforma, (PC de escritorio-página Web, por ejemplo), centrada en el dispositivo, a disponer de varios dispositivos y plataformas, centradas en el usuario, que le permiten al minorista detectar, seguir y apoyar a su cliente en cualquier plataforma que decida ejecutar una compra.

Por qué es importante que las empresas creen su propia cultura

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Posted by patagoniacreative on 15 marzo, 2017 – 7:31 pm
Filed under Marketing, Negocios

Una de las explicaciones que se repiten cuando se habla del éxito de Apple y de lo que hace que logre conectar de forma reiterativa con los consumidores está en su propia esencia. Apple «es mi amiga, mi familia», apuntaba un experto. «Cuando me pongo mis auriculares y te veo por la calle con un iPod, sé que formas parte de mi tribu, que eres de los míos», añadía. Parte del éxito de Apple está, por tanto, en cómo ha logrado que sus productos se conviertan en una suerte de seña de identidad, en un elemento decisivo con el que no solo se logra vender ciertos valores de marca sino también vender una llave para entrar en una comunidad. Apple ha creado una suerte de estilo de vida propio, una suerte de cultura única y claramente diferenciada que marca no solo a sus consumidores y las relaciones que establecen entre ellos sino también cómo se relacionan con el resto del mundo. Si uno cierra los ojos y se imagina al ‘cliente de Apple’, creará rápidamente una imagen visual concreta.

Y lo cierto es que, aunque Apple es el ejemplo recurrente para comprender esa idea y para entender el potencial que tiene, no es la única posibilidad para comprenderla y no es la única empresa que ha creado ese universo a su alrededor. Lo han hecho muchos libros y películas, que tienen a sus entregados seguidores que no solo compran lo que producen sino también se implican de un modo personal en ello (por ejemplo, participando en convenciones vestidos con la ropa de sus personajes favoritos), y lo han hecho muchas marcas asociadas a la vida sana que se han convertido en una suerte de punto de apoyo para algo mucho más complejo.

Esos consumidores lo que están usando, a lo que se están sumando, es más bien a una suerte de proyecto vital. El producto, la marca, la empresa o la tienda son el generador que soporta un estilo de vida, la llave para conectar con otras personas en una red de intereses comunes y la manera de mantenerse dentro de su esencia.

Posiblemente, estas marcas no han encontrado más que un nicho a explotar y no son, realmente, quienes han generado ese estilo de vida. Es decir, sus productos responden a necesidades que los consumidores tienen y han sabido ver cuáles iban a ser las tendencias asociadas.

Los supermercados WholeFoods, que venden sobre todo productos orgánicos y ecológicos a unos precios más elevados que sus competidores, son uno de los recurrentes ejemplos que se señalan sobre el potencial que lo verde tiene en Estados Unidos y han protagonizado muchos artículos sobre cómo marcan un cierto estilo de vida. Sus creadores no fueron los que inventaron esa necesidad de comer más sano, sino que han sabido capitalizar un interés creciente de la sociedad (de hecho, su crecimiento ha sido sobre todo en los últimos tiempos, aunque llevan operando desde los años 70). Las tiendas que venden a granel y que se han convertido en una moda al alza en Europa pueden comprenderse de la misma manera. No fueron ellas quienes inventaron nada, sino más bien quienes supieron capitalizar el interés de un grupo de consumidores, integrarse en su estilo de vida y marcar un cierto punto en la cultura de consumo.

Por qué es importante formar parte de esto

Formar parte de una cultura y de un estilo de vida es relevante porque hace que la marca y la empresa sean igualmente relevantes para el propio consumidor. Esto ocurre cuando la marca es un elemento más de un estilo de vida, como ocurre con las marcas de vida sana, pero también cuando es el pegamento que une a un grupo de consumidores, como puede ocurrir con firmas que han logrado una gran cantidad de seguidores que aman la marca y viven la marca, como puede ser el caso de Apple pero también el de firmas de la industria de la automoción como Harley Davidson.

Ser el epicentro de una cultura o de un estilo de vida o ser una parte accesoria e importante del mismo resulta especialmente relevante porque permite integrarse de una forma casi orgánica en los hábitos de consumo. La marca entra ya de forma natural y se convierte en un elemento siempre presente en las decisiones de compra del consumidor, que casi ni tiene que pensar en si adquirir o no esos productos. Le sale solo.

Además, la fidelidad que la marca logra es mucho más elevada que la que lograría una marca cualquiera. El consumidor no se para a pensar en hacerse con otra marca o en incorporarla a sus hábitos de consumo, porque ya tiene a la firma en cuestión.

La cultura empieza en casa

La importancia de la cultura ligada a la marca no está solo ligada a los consumidores y a sus decisiones de compra. En realidad, las empresas también deberían cuidar su cultura interna y el cómo sus propios trabajadores se integran en ella y la comprenden. Por así decirlo la cultura empieza en casa y el trabajo tiene que hacerse también de puertas para adentro.

De hecho, en este terreno es donde se suelen producir los primeros problemas. Es muy importante que los consumidores comprendan qué es lo que busca la marca y cuáles son sus elementos fundacionales, cierto, pero también lo es que lo entiendan los propios trabajadores de la firma. Ellos también tienen que saber cuál es su esencia, ya que esto es el elemento fundamental para establecer una sólida cultura corporativa.

Pocas empresas lo están haciendo bien. Un estudio reciente realizado en Reino Unido señalaba que el 64% de los trabajadores no tenía nada claro qué era lo que sus empresas defendían o señalaban como elementos fundacionales de su cultura corporativa.

PuroMarketing

El turismo concentra el 40% del e-commerce en Argentina

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Posted by patagoniacreative on 22 febrero, 2017 – 7:56 pm
Filed under Marketing, Mundo, Turismo

Las categorías que siguen son: electrónicos (39%), tickets para eventos (39%), servicios de tecnología y celulares (37%) y moda (34%). Los datos surgen de un relevamiento de la consultora de consumo Nielsen.


Las categorías de ventas de servicios turísticos (40%), productos electrónicos (39%), tickets para eventos (39%), servicios de tecnología y celulares (37%) y moda (34%), son las que registran las mayores ventas online en la Argentina, según un relevamiento de la consultora de consumo Nielsen.

A nivel global, y a diferencia de la tendencia argentina, el segmento de belleza y cuidado personal es el que más crecimiento registra, de acuerdo con datos del último estudio de Nielsen Comercio Global​ Conectado, que indaga sobre los factores que influyen en la evolución de las compras digitales.

Si bien es cierto que la tecnología y la revolución digital le dan a las personas mayores opciones para realizar sus compras, así como acceso a una mayor gama de productos y servicios, el comportamiento de los consumidores es aún complicado, porque la línea entre compras online y offline continúa desdibujándose, indica el informe.

En muchas categorías de bienes durables, los hallazgos señalan que una vez que el consumidor hace una compra online, este canal se mantiene como su favorito. Esta tendencia no se replica en productos de alto precio o en bienes consumibles.

Por ejemplo, el 55% de los consumidores argentinos que compran servicios de viaje, el 50% de los que adquieren tickets para eventos y el 37% de los que compran flores y regalos, prefieren hacerlo online; mientras que el 48% de los que compran consumer electronics o el 41% en servicios de IT y celulares lo hace tanto en el local como online. El 42% señala que cuando se trata de ropa, prefiere siempre ir a un local.

Cuando se trata de comestibles frescos, las imágenes no pueden reemplazar el ver físicamente los productos. El 43% de los consumidores argentinos señalan que realizan las compras de este tipo de productos en el local y no consideraría hacerlo online, mientras que el 40% no compra online pero sí lo consideraría.

“En un contexto omnicanal (interactivo), las marcas y los retailers deben conocer a sus compradores, sus demandas, lo que compran y cómo lo hacen para luego poder aprovechar los puntos de contacto específicos y potencializar al máximo su experiencia de compra”, comentó Rafael Gouiran, Market Leader para Argentina y Uruguay de Nielsen.

Paralelamente, Mercado Libre Moda informó que las liquidaciones online de temporada crecieron 85% respecto del año pasado.
Según el informe, las zapatillas, sandalias, carteras, bolsos y anteojos de sol son los cinco artículos de indumentaria y calzado más vendidos en las liquidaciones online de la temporada de verano.

El relevamiento señala que la facturación de estos productos durante el período de liquidación subió 20%, en comparación con semanas previas en las que no hubo descuentos.

El ranking de productos más vendidos lo encabezó el rubro zapatillas, que representó el 20% de la facturación; seguido por sandalias, con el 14%; carteras y bolsos, con el 9% y anteojos, con el 5%.

Social Commerce: ¿Historia de un fracaso anunciado?

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Posted by patagoniacreative on 22 enero, 2017 – 9:10 pm
Filed under Marketing, Negocios

Hace unos años todos los analistas estaban entusiasmados con una idea. El comercio electrónico había crecido exponencialmente y, en el mismo contexto, las redes sociales eran cada vez más y más populares. Además, los consumidores no solo empleaban las redes sociales para conectar con sus amigos y conocidos, sino que las usaban para hablar con las marcas, seguirlas y escuchar lo que tenían que decir sobre sus productos y también para escuchar y seguir lo que otros consumidores querían comentar sobre las cosas que compraban. Las opiniones de los demás se estaban convirtiendo en un elemento crucial para tomar decisiones de compra y las redes sociales eran la guía para encontrar esas opiniones, al tiempo que se estaban convirtiendo en el espacio en el que cada vez se descubrían más cosas. No pocos consumidores empleaban Pinterest o Instagram como espacio para descubrir nuevos productos.

Y si los consumidores no solo pasaban más tiempo que nunca en las redes sociales no solo le daban más importancia que nunca y además estaban más interesados en lo que allí se compartía, ¿no sería el próximo paso hacer que las redes sociales se convirtiesen en escenarios de venta? La idea no era exactamente nueva. Facebook ya había probado a introducir tiendas en los perfiles de marca en el principio de los tiempos de la red social, aunque había fracasado estrepitosamente. Como apuntaban los expertos cuando se sacaba a colación este tema, Facebook se había adelantado demasiado a la cuestión y había intentado posicionarse en ese mercado demasiado pronto. Los consumidores no estaban acostumbrados aún a usar las redes sociales para más cosas que para jugar a PetSociety y no confiaban lo suficiente como para comprar. Las cosas habían cambiado.

Los analistas tenían razón Los consumidores estaban más acostumbrados que nunca a comprar antes en internet y también habían integrado a las redes sociales en su día a día de un modo que no habían hecho antes, así que el que usasen esa plataforma para comprar no parecía tan descabellado. Pero, a pesar de todo lo lógico de la idea, sus previsiones no se han cumplido y el social commerce o s-commerce se ha quedado en más bien un fiasco. La gente no está comprando en redes sociales y las propias firmas del sector están abortando sus esfuerzos en el área.

La última de las firmas en dar un paso en esa dirección ha sido Twitter. La compañía está decidida a abandonar su botón de compra, como se puede deducir de uno de los últimos movimientos en el mercado. Los usuarios de Shopify, una plataforma para crear un ecommerce propio, han empezado a recibir avisos que alertan de que a partir del 1 de febrero los botones de compra en Twitter dejarán de estar operativos. La razón para este cambio es, como recoge eMarketer y como explican a sus usuarios en la notificación de Shopify, que «el equipo de Twitter está pivotando fuera de su foco en ecommerce». Es decir, llanamente, Twitter está cerrando la puerta del ecommerce.

Un enfriamiento progresivo

La noticia no es exactamente nueva, ya que la compañía ha ido cerrando su equipo de social commerce y realizando declaraciones en las que dejaba claro que templarían su peso, pero el cierre del botón es el punto definitivo hacia el cierre absoluto. La decisión tiene cariz de definitivo y se suma a todos los movimientos de las otras firmas dentro del s-commerce. Facebook también está destinando ya muchos más recursos a otras funcionalidades que al ecommerce y de los esfuerzos de otras redes sociales tampoco es que se haya oído hablar mucho.

Durante el tiempo que ha pasado desde que empezó la fiebre hasta este último pinchazo, el comercio electrónico en redes sociales no logró realmente convencer a tanta gente. Un estudio de Custora señalaba que solo el 1,5% de las compras se hacían a través de s-commerce en todo el mundo. Y otro de AYTM Market Research sobre el mercado estadounidense apuntaba que solo un cuarto de los consumidores pensaba que podría hacer una compra en redes sociales (y aquí entraban todos los niveles, desde quienes creían que lo harían seguro hasta quienes pensaban que quizás).

Quizás la cuestión es que, a pesar de todo, también llegó demasiado pronto. Un analista apuntaba que el s-commerce sí tiene mucho potencial, pero que sigue estando a futuro. O quizás las marcas deberían tirar ya la toalla y asumir que a los consumidores no les gusta comprar en redes sociales.

PuroMarketing

Cómo la manera en que te vistes puede influir en tu marca personal

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Posted by patagoniacreative on 7 septiembre, 2016 – 7:28 pm
Filed under Marketing, Mundo

¿Es realmente tan importante? ¿Estamos lastrando el currículo yendo a la entrevista de trabajo en vaqueros cuando el entrevistador se esperaba que fuésemos de traje o a la inversa?


Cuando se habla de ropa, se suele pensar en algo frívolo. La moda se asocia a frivolidad, a lo irrelevante, pero lo cierto es que el cómo se viste la gente es mucho más importante de lo que pueda parecer. Los cambios en la moda a lo largo de los siglos dicen mucho sobre la evolución de la sociedad y los cambios en la misma. Los largos de las faldas femeninas, por ejemplo, cuentan muchísimo sobre la evolución de los derechos de la mujer y el tipo de vestido sobre el peso que las mujeres tenían en el mercado laboral.

Pero, más allá de la historia, la ropa sigue diciendo mucho sobre muchas cosas. Inconscientemente asociamos valores concretos a la ropa y al cómo se visten las personas, lo que hace que, nos guste o no, las elecciones de vestuario tengan un impacto directo en lo que se transmite y en lo que uno está diciendo al mundo. La ropa es una especie de proclamación de intenciones y, por tanto, es un elemento muy importante e influyente a la hora de establecer los pilares de la marca personal.

De hecho, el cómo vestirse es un elemento recurrente en los artículos de consejos sobre cómo buscar trabajo y presentarse a una entrevista laboral. Las recomendaciones suelen ser las de vestirse para el trabajo. Es decir, tener en cuenta que tipo de posición laboral se espera cumplir y la imagen que se espera transmitir. Al fin y al cabo, no es lo mismo un trabajo en una hiper moderna firma de internet con estética hípster que uno en la banca de inversión. La ropa para cada una de las entrevistas tiene que ser completamente diferente, nos recuerdan.

¿Es realmente tan importante? ¿Estamos lastrando el currículo yendo a la entrevista de trabajo en vaqueros cuando el entrevistador se esperaba que fuésemos de traje o a la inversa?

Sin trabajo en la banca por los zapatos marrones

Un reciente estudio de una experta de la Royal Holloway demostró el poder que tenían las elecciones de vestuario en la contratación en la industria bancaria británica (y como por ello, por otra parte, la industria se había convertido en un coto cerrado sin mucha diversidad en lo que a los orígenes de sus empleados se refiere). La industria carece de diversidad y peca de un exceso de trabajadores con orígenes privilegiados porque premian el haber estudiado en ciertas universidades frente a otras pero, además, por ciertos elementos que podrían pasar desapercibidos a primera vista, como las cuestiones de moda.

Una de las conclusiones del estudio fue que los candidatos que vestían zapatos marrones con sus trajes tenían menos posibilidades de ser contratados, ya que inconscientemente los entrevistadores daban por hecho que no comprendían el sistema bancario británico. Si su aspecto no encajaba con lo que esperaba de un trabajador de la banca, los candidatos partían con desventaja (y, paralelamente, los datos recabados apuntaban a que quienes no habían nacido en un entorno privilegiado solían usar «trajes demasiado grandes», «no saben que corbata llevar» y no se cortaban el pelo a lo empleado de banca).

Más allá de la injusticia que estos datos pueden reportar, las conclusiones demuestran, una vez más, que al cerebro humano le cuesta ver más allá del empaquetado y que, por tanto, asocia ciertos valores y ciertas ideas a según cómo algo se presenta. Ocurre igual que ocurre con el packaging de los productos: Juzgamos al libro por su portada.

Vestirse así como una manera de separarse del resto

Claro que también hay quienes usan la ropa como una manera de separarse de los demás y que han construido su marca personal sobre ello, como ciertos productos con ciertos packagins están haciendo una declaración de intenciones. Lograrlo no es fácil y no vale con usar cierta ropa para crear marca personal concreta. Se podría decir que ciertos personajes con una marca personal muy fuerte han logrado hacer que la ropa se convierta en una de las armas de esa estrategia.

Los superhéroes son un ejemplo muy claro de esta idea. Todo el mundo los identifica rápidamente e identifica claramente cómo van vestidos. Su ropa es una parte más de su marca personal y una especie de presentación de sus valores. La capa, por ejemplo, ya es la primera pista de que son diferentes, pero los demás elementos de su vestuario dicen muchas más cosas que separan de los demás.

mark-zuckerbergNo solo los superhéroes usan un vestuario que los diferencia de los demás al tiempo que los uniformiza para ser siempre reconocibles. Papa Noël también lleva siempre el mismo uniforme, que hace que sepamos quién es y qué significa, y unos cuantos gurús – visionarios tech hacen lo mismo. Mark Zuckerberg, el CEO de Facebook, se viste siempre igual, algo que ya hacía el responsable de Apple (y creador posiblemente de la idea de que genio loco visionario de la tecnología es igual a vestuario de serie), Steve Jobs, antes.

steve-jobs

Jobs tuvo la idea del uniforme viendo a los trabajadores uniformados de Sony, como explica en su biografía Walter Isaacson, y jugó con la idea de hacer algo así. Al final, ganó la idea de hacerse un uniforme para él mismo por comodidad diaria y para crear un estilo personal. Así fue como se hizo con un centenar de jerseys de cuello vuelto que llevaba siempre y así fue como creó la imagen del genio techie, siempre vestido de forma uniformada.

La ropa y ciertos valores

Por ello, ha calado en cierto modo en la cultura popular la idea de que los genios de la innovación van siempre vestidos igual, como antes había calado la idea del genio loco despeinado. La ropa se ha convertido en una parte más de lo que se espera de ellos, al igual que se ha integrado en la profesión. No solo pasa con ellos, sino que en realidad es algo completamente transversal. Para ciertas posiciones, hay un vestuario que se da por descontado.

De hecho, no hay más que pensar en todos los bares y restaurantes de aires retro que han empezado a aparecer en las ciudades y en cómo se visten sus camareros. El mandil blanco a la cintura empieza a ser recurrente, ya que lo asociamos a la idea del bar de toda la vida.

Fuente: puromarketing

 

Las emociones negativas en la Experiencia de Cliente

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Posted by patagoniacreative on 19 agosto, 2016 – 8:02 pm
Filed under Marketing

Muchos altos directivos no hacen otra que cosa que pensar en cifras: número de clientes por región, facturación anual, margen de beneficios, costes operativos… pero se olvidan casi por completo de lo caro que sale provocar emociones negativas en sus clientes actuales, potenciales y otras audiencias. Digo casi, porque las cifras empiezan a enrojecer tanto o más que sus caras, cuando les toca calcular la cantidad de recursos humanos y económicos que tienen que dedicar a lidiar con las quejas, reclamaciones, cambios y devoluciones de clientes descontentos.

Si hubieran dedicado una pequeña fracción de esa enorme cantidad de tiempo que cuesta arreglar los descuidos, a comprender las emociones que evoca su marca en cada punto de contacto, es probable que siguieran con la cara roja, pero de alegría.

En un mundo perfecto, las marcas tendrían un método infalible para identificar, medir y monitorizar la conexión y desconexión emocional de sus audiencias y así comprender qué es lo que están sintiendo en cada momento de la experiencia para influir positivamente sobre las mismas. En el mundo real, nos valemos de diversas técnicas de investigación cualitativa y de las habilidades sociales y la empatía de los propios investigadores,  para tratar de acercarnos de la manera más rigurosa posible a las distintas sensaciones vivenciales que componen la experiencia de cliente de una marca.

Uno de los enfoques más interesantes, es el planteado por Colin Shaw en su obra “El ADN de la Experiencia de Cliente”, en la que explica una a una la miscelánea de emociones que –según sus propias investigaciones- son estadísticamente significativas a la hora de reducir ventas y echar por la borda los esfuerzos de las marcas para fidelizar clientes.

Vamos a ver alguna:

El estrés

Es una sensación de tensión, agobio y falta de control al tratar de hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. No hace falta decir que estresar a un cliente en algún momento de la experiencia es seriamente perjudicial para la salud de la marca.

Cuando un cliente está estresado su propensión a no razonar y a reaccionar de manera exagerada ante el mínimo error se multiplica estratosféricamente. Algunas de las causas más comunes son:

El desprecio

Es la sensación de que nadie te atiende. Te sientes como si no existieras.

Formar parte de un grupo, ser reconocido y aceptado, constituyen algunas de las necesidades humanas básicas,  independientemente de la cultura y el contexto en que nos encontremos. Ignorar a los clientes es negarles su sensación de pertenencia. Definitivamente, no es la mejor manera de fidelizarles.

Algunas de sus causas más comunes son:

La insatisfacción

Es la sensación de no estar satisfecho con el resultado, de falta de cumplimiento de las expectativas, de preocupación, e inquietud que produce que una marca no entregue su propuesta de valor de la manera prometida.

Cuando un cliente afirma estar insatisfecho, significa que ni tan siquiera ha obtenido el mínimo esperado. Como todos sabemos, a estas alturas de la película, si incluso los clientes satisfechos se fugan a otras marcas, los clientes insatisfechos, no sólo se fugan, sino que además se esfuerzan para que a ninguno de sus conocidos se les pase por la cabeza adquirir nada que lleve la marca que les ha decepcionado impresa.

Algunas de sus causas más comunes son:

La frustración

Es la sensación de no poder cumplir una necesidad,  deseo, o propósito generada por un mal diseño de la experiencia, ineficiencias en la misma, o falta de coordinación entre áreas.

La frustración puede empezar con un sentimiento de irritabilidad, molestia, o desencanto, y derivar en sensaciones de decepción, insatisfacción e infelicidad.

Algunas de sus causas más comunes son:

La decepción

Es la sensación que tienes cuando la marca no está a la altura de tus expectativas.

La decepción representa un empeoramiento respecto a la insatisfacción. Significa que las expectativas del cliente eran más altas que el valor real de la marca, lo cual puede degenerar en el arrepentimiento poscompra y en los casos más extremos en sentimientos cercanos a la depresión.

Algunas de sus causas más comunes son:

Aunque existen varias emociones más que afectan negativamente a la experiencia de cliente, estas cinco que acabamos de ver, nos dan una idea de la cantidad de sensaciones indeseables que andan al acecho del cliente cuando la marca descuida alguno de sus puntos de contacto.

Escrito por: Jorge González para thinkandsell.com

¿Qué es la Comunicación Política?

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Posted by patagoniacreative on 31 julio, 2016 – 10:08 pm
Filed under Marketing, Politica

Como los teólogos, cuando iniciaron la inútil definición de lo indefinible, y encontraron que todo lo que podían decir de Dios es lo que no es -fundando la teología negativa-, diremos antes que nada lo que no es la comunicación política.

La comunicación política no es la política, no se identifica con ella, enunciado que, en estas páginas, tendrá que soportar la convivencia con este otro: política y comunicación son consustanciales.

¿Paradoja? Paradoja, tal vez, pero aparente. No todas las transacciones políticas son reducibles a términos y categorías de comunicación, pero muchas de ellas no llegan a buen puerto sin el recurso a la comunicación, sin un flujo de mensajes que surta determinados efectos, sin un adecuado proyecto de comunicación.

Si tenemos en cuenta que las circunstancias en las que se desarrolla un proyecto político suelen ser adversas -partido y candidato tienen que abrirse camino en una atmósfera psicológica cargada de ruido y abiertamente competitiva-, notaremos que la comunicación, en la política, es algo más que un gabinete de prensa.

La comunicación política no es la política, pero la política -parte considerable de ella- es, o se produce, en la comunicación política.

No incurriremos en el error de llenar inútiles párrafos abundando en tópicas definiciones de la política -son del conocimiento de todos, desde las que nos legaron los griegos hasta la reflexión más reciente-, pero sí diremos algo que no por sabido deja de ser fundamental en el contexto de nuestra propuesta teórica: la política ha sido, junto con la ciencia, la fuerza que ha desmantelado la fortaleza de la metafísica.

Marsilio de Padua dejó sentado que la política pertenece a la realidad natural -distinta de la realidad sobrenatural 3-, y Maquiavelo 4 abrió una grieta en el inconmovible orden del mundo, en el que la jerarquía y la teología eran el paradigma de un espacio público político/religioso indiferenciado.

Desde el Renacimiento, y desde que la idea revolucionaria de 1789 inflamó al mundo, la política ha suscitado adhesiones entusiastas y aspiraciones generosas, tantas como las esperanzas que nacieron de los descubrimientos científicos. 5

Las promesas inagotables de la política y las conquistas impresionantes de la ciencia han conseguido que la economía se convierta en visionaria, la sociología en adivinadora, la psicología en arrobadora, y la técnica en un dios menor capaz de ejecutar raras habilidades y graves tropelías: entre las primeras, la de hacer posible el confort; entre las segundas, la de hacer posible estilos de guerra impensables hasta hace pocos años.

La técnica ha avanzado, la ciencia experimental ha experimentado un desarrollo espectacular, y la ciencia política ha ideado fantásticos y grandilocuentes edificios teóricos.
De la técnica y de la ciencia nos queda todo, y, entre ese “todo”, un repertorio de barbaridades y de sangre difícil de borrar. De las propuestas de la ciencia política ya no queda casi nada, y sus grandes sistemas, auténticas catedrales bibliográficas de nuestro siglo -el marxismo leninismo-, queda más bien poco: las ideas políticas de nuestro siglo no pasarán de ser un capítulo o un epígrafe en un libro de historia de las ideas políticas, o una voz con una o varias definiciones en una prestigiosa enciclopedia.

Mientras tanto, los problemas que de antiguo acompañan al hombre no se han resuelto. Y ahí sigue la política, proponiendo soluciones, alivios -parches, en unos casos- y a veces poniendo problemas donde no los habría, si no fuera por el comportamiento, a veces errático, irresponsable a veces, de los ciudadanos que asumen el rol de políticos: pensamos en aquellos escenarios en los que no consiguen mantener el lazo social, en los que se rompe la cultura del pacto y de las concesiones mutuas, para iniciar el absurdo monólogo cruzado de las balas.

3 MARSILIO DE PADUA, Le Défenseur de la Paix, Vrin, París, 1968.
4 MAQUIAVELO, Nicolás, El Príncipe, Biblioteca EDAF, Madrid, 1978, y Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio, Alianza Editorial, Madrid, 1987.
5 FREUND, Julien, Qu`est-ce que la politique, Éditions Sirey, París, 1965, p. 184.

* Profesor de Teoría General de la Información. Profesor de Comunicación Política. Facultad de Ciencias de la Información. Universidad Complutense Madrid.
Extraído del texto: ¿De qué hablamos cuando hablamos de comunicación política?

La paradoja de la falsificación de las marcas

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Posted by patagoniacreative on 20 julio, 2016 – 8:56 pm
Filed under Marketing, Negocios

lggCuando Kim Dotcom, fundador de Megaupload, salió de la cárcel, dio una particular visión de la piratería en el cine y la televisión. Para el creador del mayor sitio de alojamiento de archivos, la piratería es resultado del modelo de negocios monopólico de Hollywood: se estrena una película en un solo país, pero se emiten tráileres alrededor del mundo, instalando el deseo de un producto al que recién podrá accederse meses después. «Si todo el mundo accediera al contenido al mismo tiempo, no existiría el problema», decía «el jeque» de la piratería.

La piratería y la falsificación son actividades delictivas y su difusión provoca una cadena de efectos negativos sobre el Estado, la empresa y la sociedad. Pero, ¿es posible que en algunos dominios los efectos no sean tan malos y la falsificación sea un mal necesario? Un caso sugerente es el sector de indumentaria de fútbol. Mediante estrategias publicitarias de seducción, empresas líderes como Nike, Adidas o Puma instalan el deseo sobre productos vinculados con referentes de ciertos grupos sociales (como los botines de Messi o la remera de Ronaldo), aun sabiendo que en países como la Argentina la mayoría de la gente no podría comprarlos.

El fútbol es el deporte más popular del mundo y el que mayor penetración tiene en los sectores de ingresos bajos. Pero en la Argentina, la relación precio-ingresos de una camiseta de fútbol la convierte en un bien casi de lujo para la mitad de la población. Para el 50% de los hogares comprar un par de botines Nike o Adidas estándar y una camiseta de la selección nacional, le significaría destinar en promedio el 20% de su ingreso familiar mensual. Para el 25% de los hogares más pobres esa adquisición le llevaría un tercio del ingreso. La distorsión es tan grande que no está claro hasta dónde el Estado debería mantenerse pasivo, y da lugar a quienes justifican que la falsificación en esas características es una forma de hacer justicia social.

En el último mundial de fútbol el gobierno británico le pidió a Nike que reviera los precios de la camiseta de la selección: salía 90 libras (US$ 150) y la sociedad consideró que los valores eran «una estafa». «Entiendo el enojo de la gente, no está bien pedirles que gasten 90 libras en una camiseta, especialmente cuando el equipo cambia su indumentaria con tanta frecuencia», decía Helen Grant, ministra británica de Deportes. El primer ministro, David Cameron, se involucró: protestó por los precios y aconsejó a Nike no aprovecharse del fervor de los seguidores. La firma cedió y sacó una versión más económica.

Nadie imagina al gobierno argentino solicitándole a Nike o Adidas que bajen los precios. Pero con el alcance que tiene el fútbol en el país, ¿no es acaso un problema que traspasa los intereses individuales y se transforma en un problema social? En la industria de las marcas de indumentaria y calzado, la falsificación sería la respuesta a una distorsión sin solución: el mercado crea necesidades artificiales a gran escala, impone patrones de «consumo-signos», relaciona productos con sentimientos, con ídolos sociales, posiciona la marca dentro de una lógica de identificación social, pero vende esos «productos-signos» a precios que los sectores de ingresos bajos y medios deberían resignar altas raciones de bienestar para acceder. La derivada de ese esquema tramposo es el surgimiento de un mercado paralelo, de menor calidad, que imita al producto original. No es casual que en la Argentina y en el resto del mundo, la imitación de zapatillas deportivas de marcas líderes o la ropa de las marcas más populares dominen el mercado de la imitación.

«La mercadería falsificada no compite con los negocios que venden originales, porque ellos no podrían vender imitación y nuestros clientes no podrían comprarles a ellos», entiende el vendedor de una de las tantas ferias informales de Buenos Aires que sugiere diferenciar entre la falsificación que busca «engañar» y la falsificación que busca «igualar el consumo». Para los comercios formales la historia es diferente porque la venta de imitaciones tiene dos colas graves: la evasión fiscal y el empleo precario.

Desde hace algunos años, dos profesores de Derecho, Kal Raustiala y Christopher Sprigman, hacen ruido en la comunidad académica mostrando que dejar crecer los mercados de falsificados en el mundo de la moda es una estrategia intencional de las marcas afectadas. En sus trabajos La paradoja de la piratería, Economía de la falsificación y Falsifícalo hasta lograrlo, Raustiala y Sprigman revelan que la imitación no disuade la innovación, al contrario, la promueve, y cuentan cómo en la historia, la producción pirata fue fundamental en la creación de mercados y marcas. Sus estudios sobre la industria de la moda son categóricos: «Es pasiva frente a la imitación porque su éxito hay que buscarlo en las reglas de propiedad intelectual débiles».

El argumento es sugestivo: como hay gente que consume productos de marca «caros» como elemento diferenciador de un mayor estatus social, esos productos, que suelen estar asociados a referentes del deporte o el espectáculo, rápidamente comienzan a falsificarse. La imitación de los diseños hace que sean consumidos por las masas, y como la gente no quiere usar lo que usan todos quiere algo propio y original, se genera un ciclo de demanda de nuevos diseños. Los autores llamaron a ese fenómeno «obsolescencia inducida», donde las falsificaciones se vuelven rentables para las empresas falsificadas. En su libro Gratis, Chris Anderson explica esa paradoja como parte del dilema: a los consumidores deben gustarles los diseños de este año, pero también deben quedar insatisfechos muy rápidamente para comprar los diseños siguientes. El supuesto fuerte es que la gente que compra falsificaciones jamás compraría el producto original.

La piratería tiene su escuela en el arte, donde la falsificación llegó a considerarse un «arte» en sí misma. En la pintura, auténticos maestros dedicaron su carrera a imitar a grandes artistas y vender sus obras entre quienes jamás podrían comprar una original. Hay anécdotas donde los artistas firmaron como suyas pinturas de sus imitadores y hay casos de museos que exponen obras de imitadores. Como pasa con la moda, son los casos donde la falsificación parecería no usarse para engañar, sino para socializar un producto y ponerlo al alcance de sectores con menos ingresos. Finalmente, cuando el mercado populariza necesidades pero los desequilibrios entre precios e ingresos impiden satisfacerlas, surgen subequilibrios precarios para achicar las diferencias. Son los «equilibrios negros», y superarlos exige mucho más que controles y castigos; exige resolver un problema más profundo, que es el dilema distributivo. ¿Y cómo distribuir el ingreso en una sociedad donde nadie quiere resignar porque siempre hay nuevas metas de consumo?

Investigadora de IIEP-Baires,UBA-Conicet y directora de CERX

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