Durante buena parte de mi vida laboral, he usado computadoras Mac en casa y Windows en el trabajo. Pero hace un par de años, intrigado por los vientos de cambio en la computación —del escritorio a la nube— decidí darle una oportunidad a las Chromebook, las portátiles con el sistema operativo de Google.

Para mi sorpresa, en la actualidad uso Chrome para todas mis operaciones informáticas no móviles. Gracias a una mejora continua en su utilidad y potencia, estoy cada vez más convencido de que es el futuro de la computación.

Esta opinión está ganando seguidores. Durante el primer trimestre, las ventas de los dispositivos con el sistema Chrome en Estados Unidos superaron a los que usan el sistema Mac de Apple Inc., algo inédito. Los aparatos con el sistema Chrome equivalen a 2,5% de las ventas globales de computadoras de escritorio, según Linn Huang, director de investigación en IDC. Pero la firma especializada espera que las ventas de los aparatos con Chrome aumenten casi 30% este año en EE.UU., excediendo el crecimiento general del mercado de PC.

 Esta es la razón por la que estoy de acuerdo: para la mayoría de las actividades que la gente necesita realizar en una computadora, Chrome es mejor. El sistema operativo fue diseñado para residir en la nube, básicamente una máquina que ejecuta un navegador web. Como resultado, hace tareas que otros sistemas operativos no hacen, pero que damos por descontado en los sistemas móviles.

Chrome es rápido, incluso en un hardware relativamente débil, razón por la cual una Chromebook puede costar menos de US$300 en EE.UU. Al igual que un sistema operativo móvil, se actualiza de forma automática. Pero a diferencia de otros sistemas, tales actualizaciones son invisibles, inevitables, ocurren solo en el trasfondo, y parece que nunca le restan velocidad a la máquina.

Nada de esto es producto del azar, dice Rajen Sheth, director de gestión de producto de Chrome. “Lo que resuena con los usuarios es simplicidad, seguridad, facilidad para compartir y velocidad”, insiste.

Las Chromebook han tenido un gran éxito en el mercado educativo de EE.UU. En las escuelas, sus ventas superan a las del resto de los aparatos combinados, frustrando la ofensiva de Apple de avanzar en el mercado educativo con el iPad.

El paso siguiente es saltar de las escuelas y los aficionados como yo al mundo empresarial, un segmento desde hace tiempo dominado por el sistema Windows de Microsoft Corp.

Sheth indica que las Chromebook tendrán éxito en parte por su facilidad de administración. Parece que Google ha aprendido mucho desde que lanzó Chrome en 2011, cuando proclamó que 75% de los usuarios corporativos podrían cambiarse de Windows a su sistema operativo.

Una lección clave ha sido saber que para ingresar al mercado empresarial, las empresas de tecnología tienen que satisfacer a los profesionales de la tecnología de la información, quienes seleccionan, o ayudan a seleccionar, a los proveedores. Desde fines de 2014, Google presentó las Chromebook para el Trabajo, que ofrecen características importantes para los gestores de TI, como medidas de seguridad, incluyendo redes privadas virtuales (VPN, por sus siglas en inglés), inicio de sesión único y certificados digitales. El paquete viene con una nueva fuente de ingresos para la unidad de Alphabet Inc., bajo la forma de una tarifa de US$50 al año por Chromebook para el Trabajo.

Al mismo tiempo, las empresas que fabrican las Chromebook, incluyendo Dell, HP y Acer, están lanzando dispositivos más costosos, más potentes y orientados a los negocios. Las nuevas portátiles incluyen pantallas grandes y mejores, teclados y paneles táctiles; procesadores más rápidos para los usuarios que mantienen docenas de pestañas abiertas; y cubiertas hechas de fibra de carbono y aluminio.

Por último, Google ha anunciado que para octubre, las Chromebook podrán ejecutar casi todas las dos millones de aplicaciones de Android. Eso hará que las Chromebook, consideradas por mucho tiempo de funcionalidad limitada sin una conexión a Internet, sean considerablemente más útiles. Las Chromebook existentes pueden funcionar bien aunque no estén conectadas a internet, pero sólo con las aplicaciones de Google. Poder usar programas como Office de Microsoft para tabletas Android cuando no se está en línea será bienvenido por los usuarios que dependen de dicho software. “Estamos observando que hay bastante interés para Chrome en las grandes empresas de Estados Unidos”, dice Huang. Para 2018, IDC proyecta que 25% de las 500 compañías en la lista de la revista Fortune dotarán a sus empleados con Chromebook.

 De todos modos, los desafíos que Chrome enfrenta en el mundo de los negocios son sustanciales, advierte el analista de IDC. Uno de los principales es simplemente la inercia. El predominio por décadas de Windows significa que muchas empresas tienen cientos, o incluso miles, de aplicaciones antiguas que sólo funcionan en Windows. En este momento, la solución de Google es ejecutar estas aplicaciones en servidores Windows y permitir que las Chromebook se conecten de forma remota, poniendo esencialmente estas aplicaciones heredadas en la nube.

A la larga, las Chromebook podrían llegar a ser un factor pasajero en la historia de la informática o el sistema que finalmente termine con el dominio de Windows en las empresas. Mi apuesta es que Chrome aterrizará en algún punto intermedio, parte de la siempre creciente colección de tecnologías que todos usamos, incluyendo los sistemas operativos móviles y de escritorio.

Pero también estoy dispuesto a apostar a que Chrome será un negocio mucho más grande para Google que lo que se ha anticipado, y que Apple y Microsoft, que han sido indiferentes o defensivos frente al avance de Google en sus bastiones tradicionales, deberían tomar nota.