Las estimaciones indican que la Argentina tiene unos tres millones de teletrabajadores, es decir, personas que cumplen sus responsabilidades laborales a distancia, de manera virtual o remota. La mayoría lo hace en modalidad freelance , mientras que un porcentaje muy chico está en relación de dependencia.

El crecimiento del teletrabajo en el país, que avanza lento pero a paso firme, acompaña los movimientos que flexibilizan las condiciones de empleo y mejoran la calidad de vida de las personas.

En esencia, es una herramienta que se adapta a grandes, medianas o pequeñas firmas, organizaciones públicas y privadas, con o sin fines de lucro. Su alcance no distingue tamaños ni rubros.
Con el avance de la tecnología, la información se encuentra donde uno la necesita. Esto supone un desafío para los líderes de las empresas en cuanto a la necesidad y conveniencia, no sólo de seguir manteniendo altos costos en edificios corporativos, sino también de exigirles a los empleados que viajen a diario de sus casas a la oficina.

Si las tareas son organizadas de forma apropiada, de acuerdo a las competencias de los empleados y supervisores y haciendo uso de las facilidades que brindan las tecnologías modernas, puede reemplazarse la costumbre de la persona que va hacia el trabajo por otra en la que el trabajo vaya hacia la persona: ¿Para qué insistir en el traslado diario si buena parte de las tareas pueden realizarse desde cualquier lugar?

Por otro lado, así como se trata de una practica con riesgos ocultos si no es implementada con planificación y profesionalismo, el teletrabajo también ofrece beneficios que suelen ser ignorados por el empleador. La optimización de costos es uno de ellos. A continuación citamos algunas estadísticas basadas en programas de teletrabajo implementados en empresas:

  • Cada empleado que teletrabaja tiene un incremento de su salario real de 20 por ciento.
  • La productividad del empleado aumenta 58 por ciento.
  • El 20 por ciento de la rotación involuntaria que tienen las empresas se genera por no tener mayor flexibilidad horaria entre sus empleados.

Estos resultados, de forma más directa o indirecta, impactan en forma positiva en los costos de una organización.

Desde punto de vista económico, el teletrabajo permite a la empresa reducir gastos de oficina, puestos fijos de trabajo, viáticos, teléfono, insumos de diferente tipo, comedores de planta, mantenimiento, etc. En las Pyme, esto cobra aun mayor relevancia, ya que el bolsillo suele ser más chico en comparación con el de las grandes empresas.

Si miramos lo que pasa en el mundo, llegaremos a la conclusión de que el teletrabajo no es una tendencia electiva u optativa. El crecimiento de esta práctica es un hecho al que nadie puede escapar. Frente a ese escenario, ¿qué puede hacerse?

Enfocar la mirada en todos los aspectos positivos y las oportunidades que brinda esta modalidad de trabajo, en la medida que sea implementada con planificación y criterio: optimización de costos, fidelización de empleados y atracción de nuevos profesionales a la organización.

*Director de Jobing